Una
verdadera “cruzada” fue lanzada en febrero pasado contra Marco
Ferrando, dirigente de la Asociazione Marxista Revoluzionaria
Progetto Comunista, organización que integra la Coordinadora
por la Refundación de la Cuarta Internacional. El objetivo fue
proscribir la candidatura del compañero Ferrando al Senado,
por la región de Abruzzo, para las elecciones del 9 de abril
próximo. La candidatura se había impuesto en las listas
del Partito della Rifondazione Comunista como parte del papel
creciente de las minorías en dicha agrupación, y
representaba a quienes venían batallando sistemáticamente
contra la integración del partido a la coalición
capitalista de izquierda llamada Unione. La Unione está
llamada ahora a suceder al gobierno de Berlusconi y cuenta con el
apoyo de la gran patronal.
En la “cruzada” contra Ferrando se anotaron todos, desde los fascistas asociados al actual gobierno hasta la centroizquierda ex stalinista del anterior primer ministro D’Alema. La campaña macartista tomó como eje las declaraciones de Ferrando sobre el derecho de los iraquíes a la rebelión armada contra los ocupantes de su país (entre los cuales se encuentran las tropas italianas), así como sus posiciones denunciando el carácter artificial y reaccionario del Estado de Israel.
El operativo, sin embargo, no tenía propósitos meramente “ideológicos”. Se trataba de disciplinar a la izquierda de la Unione a la tarea que la coalición enfrentará en el poder y que implica precisamente un disciplinamiento general de los trabajadores y las masas en función del salvataje del capital italiano en ruinas. No olvidemos, además, que el último gobierno de centroizquierda italiano se vino abajo cuando Rifondazione Comunista le retiró su apoyo parlamentario. Con la proscripción de Ferrando, la izquierda del imperialismo peninsular se prepara para gobernar.
Fausto Bertinotti procedió a retirar la candidatura de Ferrando, siguiendo la campaña fascistoide y pasando por encima de los estatutos de su propia organización.
Ferrando y la Asociazione Marxista Revoluzionaria encarnan, entonces, una tradición revolucionaria. La que hacemos nuestra.
